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La publicidad es

venderte un sueño.

Y hay que ser un buen vendedor.

O querer comprar.

En mente

La paciente con demencia senil solía preguntar a la empleada:

- Viene hoy tu hija?

La empleada, que no tenía ninguna hija, le respondía:

- No.

Sin embargo, un día la empleada respondió:

- No tengo ninguna hija.

La paciente comentó:

- Claro, por eso no viene nunca.

Otra vez todo está escrito?

y hablado, y, comido, y bebido, y bailado, y reído y muerto, y, y, y…

Si te pones así, para qué hacer nada? Si ya está hecho todo.

Los temas no son nuevos, pero los momentos sí!!

Así que NO, no está todo ni dicho ni escrito.

Conversación en la Reeperbahn

La prostituta al hombre joven:

-¿Quieres sexo?

El hombre joven:

-No, no me apetece.

La prostituta:

-A mí tampoco, pero yo tengo que hacerlo.

Análisis

Hay una palabra en español: “piltrafa”. No se puede traducir 1:1 al alemán; designa algo que está en las últimas, algo roto. En alemán yo la hubiera traducido como “Pedazo de carne sin contenido”.
La terminación -illa es como la terminación -chen o -lein en alemán, es decir, empequeñece un sustantivo.

Los nombres Mark e Iván se utilizan como anécdotas, ninguno de estos dos hombres juega un papel en la trama. Ambos son casuales (parte del escenario), por eso pueden tener un nombre propio (masculino) en la novela. Los apodos expresan una emoción (movimiento emocional, vida y no muerte). “Él” (el marido) es destacado por el pronombre (se diferencia del resto; de los demás hombres, nombrados por apodos).
Mark era un antiguo compañero de trabajo que iba a ser padre por primera vez; Iván es un hombre a punto de ser padre (por cierto también del primer hijo).

Lucía vive en Barcelona (Iván y su mujer van a mudarse a Madrid, pero mencionar esto no es importante; es sólo small talk, distracción para Lucía). El Piltrafilla vive cerca de Barcelona, en una ciudad pequeña a unos 70 kilómetros de distancia.