Las manos
El coche empezó a chirriar,
los cristales helados,
el vaho de mi boca
rascando el hielo.
[3 °.
Frío.]
Una mujer desconocida,
de mi edad,
se acercó
sin guantes;
puso las manos en el cristal
de mi coche.
“Déjeme que la ayude, tengo las manos calientes”,
dijo y sonrió;
“Pero tendrá frío”, le dije yo.
“Tengo las manos suficientemente calientes”,
sonrió otra vez.
Me deseó una buena noche cuando se fue.
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Ves,todavía hay gente buena y amable por el mundo.Creo que ha sido un gesto muy bonito y de agradecer.