Las manos

El coche empezó a chirriar,

los cristales helados,

el vaho de mi boca

rascando el hielo.

[3 °.

Frío.]

Una mujer desconocida,

de mi edad,

se acercó

sin guantes;

puso las manos en el cristal

de mi coche.

“Déjeme que la ayude, tengo las manos calientes”,

dijo y sonrió;

“Pero tendrá frío”, le dije yo.

“Tengo las manos suficientemente calientes”,

sonrió otra vez.

Me deseó una buena noche cuando se fue.

You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

1 Comment »

 
  • maría says:

    Ves,todavía hay gente buena y amable por el mundo.Creo que ha sido un gesto muy bonito y de agradecer.

 

Leave a Reply

XHTML: You can use these tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>