A este médico

le encuentro graciosillo. Además, como médico es bueno, de hecho hace unas semanas llegué con unos extraños dolores al respirar, me recetó unas pastillas: fue mano de Santo.

Voy a ir ahora otra vez a consultarle otra cosa, y por eso ahora me acuerdo de mi última visita.

Eran las doce del mediodía. Delante de mí había dos mujeres; una de unos sesenta años, la otra de unos cuarenta. Venían juntas, y pasó a la consulta la mayor.

Cuando entré yo, le vi perfumando la consulta con un ambientador.

-¿No lo huele? -se dirigió a mí sin dejar de perfumar.

Yo aspiré.

-La mujer que acaba de salir. Pfff, sólo ha estado diez minutos aquí, y ¿no huele cómo apesta a alcohol?

Volví a aspirar. Olía a limón.

You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

1 Comment »

 
 

Leave a Reply

XHTML: You can use these tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>