Tema eterno
Pegatina en un asiento del metro:
“Te quiero. ¿Me quieres tú también?
Sí ( ) No ( ) A lo mejor ( )”
¡¡Responde por favor!!”
Pegatina en un asiento del metro:
“Te quiero. ¿Me quieres tú también?
Sí ( ) No ( ) A lo mejor ( )”
¡¡Responde por favor!!”
Por la mañana pasé y vi a los gusanillos colgando del árbol, como de unos hilos. Los movía el viento.
Me aparté de su camino.
Por la tarde, dos chicos estaban quemando los hilos, a los gusanillos, “me dan un asco” dijo uno de ellos.
Me di la vuelta, los miré cansada.
Pero seguí caminado..

Al día siguiente, los hilos eran más cortos.
Pero todavía colgaban gusanillos.
o el respeto y la admiración.
(a pesar de las diferencias)
Leí una vez que dijo, y ahora lo he vuelto a encontrar:
“Para escribir un buen libro no considero imprescindible conocer París ni haber leído el Quijote. Cervantes cuando lo escribió, aún no lo había leído.”
A mí “Cinco horas con Mario” me abrió un mundo.
le dijo hoy la niña (de unos 5 años) a su hermano (de unos 7 años) cuando paramos en la estación de Jungfernstieg.
El niño no quiso mirar. ¿Para qué volverse? ¿Qué podía haber visto su hermana pequeña que fuera interesante?
“Allí, míralas”, le pidió la niña señalando la ventana.
“¡Míralas, ahí detrás!”.
El niño y yo torcimos la cabeza y miramos.
“¿Las has visto? ¿Has visto las flores?”, volvió a preguntar la niña cuando el metro empezó a andar.
El niño asintió.
Eran las flores por el chico de diecinueve años asesinado en el andén.
Las flores en Jungfernstieg por el chico de diecinueve años asesinado en el andén la semana pasada.
Las mujeres turcas con las pancartas en contra de Israel de camino a la Estación Central (las cabezas cubiertas por los velos, los colores)
El fanático religioso que suele estar por la Estación Central con la cruz y la Biblia, gritando, acusando, acusaba “Un solo israelí, rodeado de palestinos, uno solo, y consigue derrotarlos!!!”
El alemán que se para delante de las mujeres turcas que van a la manifestación en contra de Israel y les grita: “Arriba Israel!”
Las flores y los ositos de peluche a la entrada de la estación por el niño de cuatro años que atropelló y mató un pensionista en un descuido.
Todo bajo el sol, hacía un calor en Hamburgo.