Cartel en el metro
Lo habían escrito en la pared:
“La Biblia (no) es un libro de cuentos”.
Al día siguiente, cuando quise hacer una fotografía, ya no estaba.
Lo habían escrito en la pared:
“La Biblia (no) es un libro de cuentos”.
Al día siguiente, cuando quise hacer una fotografía, ya no estaba.
y que nos cuenten.
Terminar el día y llegar a casa,
y que nos reciba nuestro marido,
o mujer,
o novio,
o novia,
…,
o quien sea,
un desconocido que nos encontramos en la calle (risas).
Y que entonces la persona nos pregunte
qué tal el día.
Bueno, en el caso del desconocido,
tienes que empezar a hablar tú,
tienes que presentarte primero (risas 2)”.
Ya había leído la versión de James Thurber del cuento Caperucita Roja, en la que la niña saca tan tranquila una pistola del cesto y se carga al lobo.
Y ahora leo en El Mundo algo que no es un cuento: un abuelo secuestró a su nieto para que los padres/hijos le dieran dinero para las [...]